
Publicado el 30 de junio de 2023
Antes de la normativa de autoconsumo vigente en España, la energía que generaban tus placas solares y no consumías en el momento se perdía. La instalación la cedía a la red sin ninguna compensación, o llevaba un sistema “anti-vertido” que impedía directamente inyectar ese excedente, desperdiciándolo.
El Real Decreto-ley 15/2018 y su desarrollo, el Real Decreto 244/2019, cambiaron esto con un mecanismo de compensación económica por los excedentes. En la calle se le conoce como “balance neto”, aunque ese no es exactamente su nombre técnico ni su funcionamiento real.
Balance neto, un nombre que induce a confusión
En países donde existe un balance neto real, la energía que viertes a la red se acumula como un saldo en kWh que puedes descontar de tu consumo durante varios meses, incluso durante todo un año.
En España no existe ese sistema. Lo que regula el Real Decreto 244/2019 es la compensación simplificada de excedentes: un descuento económico, no una bolsa de energía acumulable. Aun así, el nombre “balance neto” se ha quedado como forma coloquial de referirse a ella, y así la vas a encontrar en la mayoría de conversaciones sobre autoconsumo. Nosotros también lo usamos en este artículo con ese sentido.
Cómo se aplica el descuento en tu factura
Cada mes, tu comercializadora valora económicamente la energía que tu instalación ha vertido a la red y la resta del importe de la energía que has consumido de la red en ese mismo periodo de facturación.
El resultado aparece como un concepto propio en la factura: la energía exportada, con su valoración económica, restando del total a pagar por energía consumida. El precio al que se valora esa energía depende de tu tipo de contrato eléctrico. En tarifas indexadas al mercado se usa el precio horario de cada momento; en el mercado libre, el precio que fije tu comercializadora en las condiciones del contrato.
Quién puede beneficiarse
Existen dos modalidades de autoconsumo: sin excedentes, donde un sistema anti-vertido impide inyectar energía a la red, y con excedentes, donde sí se puede verter.
Solo las instalaciones con excedentes pueden acogerse a esta compensación, y únicamente si su potencia nominal no supera los 100 kW: el caso de prácticamente cualquier vivienda o pequeño negocio.
Lo que la compensación no hace
Conviene ser precisos con esto porque es donde más confusión hay. La compensación se aplica dentro del mismo periodo de facturación; no es una cuenta que se acumule mes a mes sin límite. Si un mes generas mucho excedente y al siguiente casi nada, ese excedente no se traslada.
Tampoco cubre la parte fija de la factura, el término de potencia contratada, que se paga siempre con independencia de lo que generes o consumas. Y el descuento no puede hacer que la parte de energía consumida baje de cero: no se te paga por generar más de lo que gastas, solo se te descuenta hasta igualar tu consumo del periodo. Que la factura llegue a 0 € no es lo habitual; lo que sí ocurre en muchas instalaciones bien dimensionadas es que la parte de energía se reduce de forma notable.
Qué gana el autoconsumidor con este mecanismo
Sin la compensación, cualquier excedente que no consumieras en el momento se perdía sin más, lo que hacía menos interesante dimensionar una instalación algo mayor que tu consumo instantáneo. Con ella, aprovechas también la energía que generas y no usas en el momento, lo que puede suponer un ahorro relevante en tu factura según cuál sea tu perfil de consumo.
Además, ha hecho innecesarios los sistemas anti-vertido, de forma que la energía que produce cada instalación se aprovecha, se consuma en el momento o se vierta a la red. Eso también favorece un mayor uso de energía renovable en el conjunto del sistema eléctrico.
Si quieres saber qué parte de tu consumo puedes cubrir y cómo funcionaría la compensación en tu caso concreto, pide un estudio gratuito con tu factura de la luz.
