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Qué es y cómo funciona una placa solar fotovoltaica

Cómo convierte una célula fotovoltaica la radiación solar en electricidad, qué diferencia a los paneles monocristalinos de los policristalinos y de qué capas está hecho un panel solar.

Placas solares en las dos vertientes de un tejado en un valle de Ataun, País Vasco

Publicado el 30 de junio de 2023

Un panel solar fotovoltaico es el elemento que convierte la radiación del sol en electricidad. Es el componente más visible de una instalación de autoconsumo, pero también el que suele generar más dudas: qué hay dentro, de qué está hecho y por qué unos paneles se ven distintos de otros.

Cómo genera electricidad una célula fotovoltaica

Cada panel está formado por decenas de células fotovoltaicas conectadas entre sí. Dentro de cada célula hay dos capas de un material semiconductor con propiedades eléctricas distintas. Cuando la luz incide sobre ellas, se genera una diferencia de potencial entre esas dos capas, y esa diferencia de potencial es la que produce la corriente eléctrica.

El material más utilizado para fabricar células fotovoltaicas es el silicio cristalino, sobre todo porque su coste de fabricación es más bajo que el de otras alternativas, sin dejar de ofrecer un buen rendimiento.

Tipos de paneles solares para casas: monocristalinos, policristalinos y amorfos

No todos los paneles son iguales. Se clasifican según cómo está compuesta la célula:

  • Monocristalinos: fabricados a partir de un único cristal de silicio. Son los de mayor rendimiento por metro cuadrado y se reconocen por su color negro uniforme.
  • Policristalinos: fabricados fundiendo varios fragmentos de silicio. Su rendimiento es algo menor que el de los monocristalinos, y se distinguen por un color azulado menos homogéneo.
  • Amorfos: el silicio se deposita en una capa muy fina sobre otro material. Su rendimiento es menor todavía, por lo que se usan sobre todo en aplicaciones distintas al autoconsumo residencial, como pequeños dispositivos electrónicos.

En instalaciones de autoconsumo residencial, donde el espacio de cubierta suele estar limitado, lo habitual hoy es utilizar paneles monocristalinos: son los que más energía generan por metro cuadrado ocupado.

De qué está hecho un panel solar

Un panel no es solo la célula fotovoltaica: es un conjunto de capas que la protegen y le dan resistencia para estar a la intemperie durante décadas.

  • Marco: normalmente de aluminio. Da rigidez al conjunto, protege los bordes y sirve de punto de anclaje a la estructura de sujeción.
  • Vidrio frontal: la cara que queda expuesta al sol y a la intemperie. Es un vidrio resistente y con bajo contenido en hierro, pensado para dejar pasar la mayor cantidad posible de radiación solar.
  • Encapsulante: una lámina de EVA (etilvinilacetato) delante y detrás de las células, que las fija en su sitio y evita pérdidas de rendimiento por microfracturas o humedad.
  • Recubrimiento trasero: la capa que protege el panel por detrás, normalmente un polímero plástico o, en algunos modelos, vidrio.

Por qué importa esto al elegir tu instalación

El tipo de panel no es un detalle menor: condiciona cuánta energía puedes generar en el espacio de cubierta que tienes disponible, algo especialmente relevante si tu tejado es pequeño o tiene zonas con sombra parcial. Es uno de los factores que un estudio personalizado tiene en cuenta al proponer el número y el modelo de paneles para tu caso.


Si quieres saber cuántos paneles necesitas y qué producción puedes esperar según tu cubierta, pide un estudio gratuito con tu consumo y tu ubicación.