
Publicado el 30 de junio de 2023
“¿Cuántas placas solares necesito?” es la primera pregunta que se hace cualquiera que valora pasarse al autoconsumo. La respuesta no sale de multiplicar la potencia de un panel por un número al azar: depende de tu consumo real y de varios factores técnicos que conviene entender antes de pedir un estudio.
Así es como se calcula, en tres pasos.
Paso 1: cuánta energía consumes cada mes
Lo primero es conocer tu consumo real, mes a mes. La fuente más fiable son tus propias facturas de electricidad, porque reflejan el consumo real de tu vivienda o negocio, no una estimación genérica.
Si tu compañía factura por periodos distintos a un mes natural (algunas facturan cada 20, 30 o 40 días), conviene normalizar esos datos a una media mensual antes de compararlos.
El consumo de una vivienda varía mucho según el número de personas, los electrodomésticos, si hay calefacción o agua caliente eléctrica, aire acondicionado, vehículo eléctrico o piscina. Por eso no existe un valor medio que sirva para dimensionar tu instalación: hace falta tu dato real.
Paso 2: cuánta energía conviene generar cada mes
Con el consumo mensual real, el siguiente paso es estimar cuánta energía debería generar la instalación para cubrir la mayor parte de ese consumo, sin sobredimensionarla.
La energía que genera una instalación fotovoltaica no es constante durante el año: es mayor en los meses de más horas de sol (aproximadamente de marzo a octubre) y menor en los meses de invierno. Comparar mes a mes la energía que consumes con la que generaría la instalación permite ver en qué meses el autoconsumo cubre gran parte de tu demanda y en qué meses vas a depender más de la red.
De esa comparación sale una estimación del ahorro mes a mes y del total a lo largo del año, siempre como rango orientativo: la producción real depende de la meteorología de cada año.
Paso 3: cuántas placas solares instalar
Con la energía a generar ya estimada, el último paso es traducir ese dato en un número de paneles. No es una simple regla de tres entre la potencia de un panel y la energía objetivo: hay varios factores que influyen en cuánta energía produce realmente cada panel instalado.
Potencia y tecnología del panel. Hoy en día la práctica totalidad de los paneles que se instalan son de tecnología monocristalina, que ofrece más potencia en menos espacio que las tecnologías anteriores. Esto importa sobre todo cuando el tejado disponible es limitado o tiene zonas con sombra: a más potencia por panel, menos paneles hacen falta para la misma generación.
Orientación e inclinación del tejado. En una vivienda con tejado a dos aguas, lo habitual es instalar los paneles directamente sobre la cubierta, en la cara que mejor rendimiento ofrezca. La orientación e inclinación óptimas casi nunca coinciden exactamente con las del tejado real, pero en la mayoría de los casos la pérdida de rendimiento por esta causa es moderada.
Factor de rendimiento de la instalación. Además de la producción teórica de los paneles, hay pérdidas propias de toda instalación: por temperatura de las células, por suciedad acumulada, por sombras puntuales, por degradación de los módulos con el tiempo, por el cableado y las conexiones. Cada una por separado es pequeña, pero la suma de todas determina el rendimiento real de la instalación frente al valor teórico.
Rendimiento de los equipos electrónicos. En una instalación conectada a la red influye sobre todo el rendimiento del inversor. En una instalación aislada de la red se suman también el regulador de carga y las propias baterías.
Todos estos factores son los que un estudio técnico personalizado tiene en cuenta para calcular cuántos paneles necesitas realmente, y no solo cuántos “caben” en tu tejado.
Calcular bien el número de placas es lo que marca la diferencia entre una instalación ajustada a tu consumo y una sobredimensionada o insuficiente. Pide un estudio gratuito con tu factura de la luz y te decimos, con datos de tu caso, cuántos paneles necesitas.
