
Publicado el 30 de junio de 2023
Cada vez es más habitual ver placas solares en tejados de viviendas, naves y locales. El mercado del autoconsumo ha cambiado mucho en la última década: los equipos son más eficientes que los de hace unos años, y eso mejora los plazos de amortización de cada instalación.
Con ese punto de partida, estos son los beneficios que aporta una instalación de autoconsumo fotovoltaico, tanto en una vivienda como en una empresa.
1. Energía ilimitada e integrable en el edificio
El sol es una fuente de energía que no se agota a escala humana. Además, una instalación fotovoltaica se integra en el propio edificio: tejados, fachadas, naves industriales o aparcamientos, sin necesidad de ocupar terreno adicional para generar energía.
2. Energía de origen renovable
La energía solar fotovoltaica no genera residuos ni emite gases durante su producción. Sustituir parte del consumo eléctrico de la red por energía autoconsumida reduce las emisiones asociadas a ese consumo.
3. Trámites y montaje simplificados
El marco normativo actual (Real Decreto-ley 15/2018 y Real Decreto 244/2019) simplificó los trámites de las instalaciones de autoconsumo, sobre todo para las de menor potencia. La empresa instaladora se encarga de la tramitación con la administración y con la comercializadora eléctrica.
El montaje físico de una instalación residencial suele completarse en poco tiempo, aunque el plazo exacto depende del tamaño del tejado, del tipo de cubierta y de la complejidad de cada caso.
4. Mantenimiento de placas solares reducido
Las placas solares se limpian en buena parte con el agua de lluvia, y se instalan con una inclinación que favorece el drenaje. Aun así, no están libres de mantenimiento: conviene contratar una revisión profesional periódica que compruebe el rendimiento de cada módulo y anticipe posibles fallos antes de que afecten a la producción.
5. Reduce la parte de energía de tu factura
La instalación permite consumir la energía que generas en el momento en que la generas, sin comprarla a la red. Para instalaciones de hasta 100 kW existe además la compensación simplificada de excedentes: la energía que viertes a la red cuando generas de más se descuenta de la que consumes de la red dentro del mismo periodo de facturación.
Esto reduce la parte de energía de la factura, pero no la elimina por completo en la mayoría de los casos: la compensación no se acumula sin límite de un mes a otro y no cubre el término fijo de potencia contratada. Cuánto se reduce depende de tu consumo, de cuánta energía generas y de cuánta consumes en el mismo momento en que se genera.
6. Más independencia energética
La energía que generas se consume directamente en tu vivienda o negocio sin pasar por la red eléctrica. Solo necesitas energía de la red como respaldo cuando tus placas no generan lo suficiente para cubrir tu demanda en ese momento. Con baterías de acumulación esa dependencia se puede reducir todavía más, y con instalaciones aisladas se puede eliminar.
7. Mayor eficiencia por cercanía entre generación y consumo
La energía que se genera en el mismo lugar donde se consume no sufre las pérdidas asociadas al transporte por la red: menos distancia recorrida y menos transformaciones de tensión que en la energía que viaja desde una central de generación hasta tu contador.
8. Puede mejorar la valoración de la vivienda
Una instalación de autoconsumo puede mejorar la calificación energética de una vivienda, un factor que cada vez pesa más en el mercado inmobiliario. El efecto concreto sobre el precio de venta depende del mercado local y de cada vivienda en particular.
9. Menor exposición a las subidas del precio de la luz
En la parte de energía que autoconsumes, las variaciones del precio de la electricidad te afectan menos, porque no la estás comprando a tu comercializadora. Sigues expuesto a las subidas en la energía que tomas de la red y en el término de potencia, pero la parte autoconsumida queda al margen de esas subidas.
10. Una inversión que se recupera con el tiempo
El ahorro mensual en la factura eléctrica es, en la práctica, un retorno sobre la inversión inicial de la instalación. El plazo de amortización varía mucho según el consumo de cada vivienda o empresa, el tamaño de la instalación y cuánta de la energía generada se consume en el momento en que se produce. No es un dato que se pueda generalizar sin conocer tu caso.
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